Del brillo de los zocos de Dubái a la luz de la esperanza humanitaria.
Nacida en Egipto y residente en Dubái, la Princesa Amira Al-Dahab construyó su reputación en el prestigioso universo de la joyería.
Reconocida mundialmente por sus actividades en el comercio de oro, eligió transformar el éxito en los negocios en una palanca de cambio social. A diferencia de las organizaciones clásicas, la Fundación Amira Humanity no realiza ninguna recaudación pública de fondos.
"Mi misión no es solicitar su ayuda, sino ofrecerles la mía. Cada donación, cada subvención proviene de mis recursos personales, porque la solidaridad es un compromiso personal antes de ser una institución."
Ya sea apoyando vidas en peligro, acompañando a personas con discapacidad o brindando un "empujón" financiero para desarrollar una actividad económica, la Princesa Amira moviliza sus propios medios para construir un mundo más justo.
Nuestra visión es erradicar la precariedad ofreciendo no una simple caridad, sino las herramientas financieras necesarias para que cada individuo se convierta en el arquitecto de su propio éxito.
Aspiramos a un mundo donde la discapacidad, la vejez o el nacimiento en un entorno desfavorecido ya no sean obstáculos, sino condiciones que la solidaridad viene a corregir con dignidad.
Convertirnos en el modelo mundial de filantropía directa y transparente, demostrando que una sola voluntad, aliada con los medios adecuados, puede transformar miles de destinos.
La visión de la Princesa Amira Al-Dahab se basa en tres pilares fundamentales:
Independencia total de financiadores externos para una rapidez de intervención máxima.
Apoyo a las misiones humanitarias pero también a los emprendedores que crean valor social.